Las ojeras oscurecen tu mirada, buenas noticias: hay solución

Probablemente, no haya nadie en el mundo que no se haya llevado algún buen susto matutino al encontrarse frente al espejo un rostro distorsionado por bolsas y ojeras. Y no, no implica obligatoriamente que detrás haya una noche en blanco, sea por buenas o malas razones.

En la formación de las bolsas y las ojeras están implicados, en primer lugar, los factores genéticos, según el Centro para la Dermatología de Washington. Pero antes de indagar en sus causas, hay que distinguir entre ambas manifestaciones. La cosmética las suele meter en el mismo saco. Cualquier producto destinado a esta zona del rostro une los términos “antibolsas y antiojeras”; y, en efecto, determinados ungüentos se atreven a combatir los dos problemas. Sin embargo, su origen es diferente.

Ojeras. El lado oscuro. Como explica la doctora Almudena Royo, médico estético del Instituto Médico Láser, “las ojeras aparecen por la disposición anatómica del seno venoso de la zona [área que rodea el ojo: el factor hereditario]”. Se trata, pues, de una disposición morfológica especial, que sumada a una piel tan fina (casi transparente), deja ver la acumulación de sangre, oscureciendo la zona”. La falta de hierro también contribuye a su formación, pues esta deficiencia resulta en una pobre oxigenación de los tejidos, hecho que contribuye a la creación de coágulos en los vasos sanguíneos que existen en la zona ocular. Ante esta carencia, la Fundación Española del Corazón recomienda el consumo de carnes rojas, yema de huevo, verduras de hoja o cítricos.

Bolsas. El abultamiento de la piel bajo los ojos también responde a factores genéticos. Explica el proceso José González Vidal, oftalmólogo y cirujano plástico ocular “Se forman por una pérdida de tono muscular en el músculo y en la piel de párpado inferior, lo que produce un descolgamiento y adelgazamiento de la piel”. Cuando su causa es la retención de líquidos (la distinguiremos al ser una manifestación que solo aparece al levantarnos), la doctora Alonso anima a practicar gimnasia facial (“apoye los dedos en las sienes y cierre con fuerza el párpado durante 10 segundos; hay que repetir la acción diez veces con cada ojo y, al terminar, cerrarlos ambos, relajando los rasgos durante un minuto”). Cabe recordar que el consumo excesivo de sal también propicia la retención de líquidos.

Soluciones naturales: en su nevera

“Los remedios naturales pueden ayudar a frenar la evolución de las bolsas. En general, cualquier acción que produzca eliminación de líquidos ayuda a mejorar la zona ocular”. Bocarriba y con almohada. Dormir bocabajo puede agravar el problema, dado que se entorpece la circulación de retorno. Como explica González Vidal, “dormir con la cabeza un poco más elevada que los pies y utilizar una almohada más gruesa contribuye a que se hinchen menos los párpados durante la noche y, por tanto, retrasa la aparición de bolsas”.

Hielo. “El frío también contribuye a reducir la congestión de los ojos y, por ende, las bolsas y ojeras”, apunta el especialista. Hay antifaces creados con este fin, que se guardan en la nevera, listos para ser utilizados en momentos de emergencia. Pero es igualmente efectivo envolver un hielo con un pañuelo de tela y apoyarlo bajo los ojos durante unos minutos, pues las bajas temperaturas reducen la inflamación de los vasos sanguíneos.

Gafas de pepino. Es el remedio natural más conocido. Como señala González Vidal, “el pepino, si además se utiliza frío, ayuda a descongestionar las bolsas oculares. Aunque tiene un efecto temporal, si lo hiciésemos con constancia todos los días por la mañana, podríamos frenar su progresión”. La doctora Alonso explica que esto se debe a las vitaminas del producto, “principios activos que aplicados en la piel mejoran pigmentación, laxitud y arrugas finas”.

Un labial rojo. A primera lectura puede sorprender, lo ve como el mejor atajo para disimular unas ojeras marcadas. “Hay que aplicar el labial con una esponjita por toda la zona afectada y difuminarlo a continuación con una brocha de maquillaje. Después, se puede extender un corrector compacto a través de pequeños golpecitos con el dedo anular, que es el que menos fuerza tiene”, concreta.

Aplícalos…. Buena suerte!!!