¿Qué hacer frente al abandono?

Puedes sentarte a llorar tu mala suerte, a lamentarte de la “injusta” soledad, a sentir lástima de ti, o por el contrario, puedes levantar cabeza y aplicar una dosis de racionalidad a tu desajustado corazón.

Si te dejó,  si no valoró lo que le diste,  ¿no será, y lo digo solo como hipótesis, que no te merece?

Y si hasta la más simple de las caricias se le convirtió en tortura, ¿no será, y lo digo solo como hipótesis, que ya no te ama?

¿No será que hay que quemar las naves, cerrar el capítulo y dirigir la atención a otra parte? No se trata de no sufrir, sino de darle al sufrimiento un giro y elaborar el duelo (resignarse a la pérdida).

“Si la persona que amo no me quiere,  no merezco el amor” o “Si la persona que dice quererme me deja, definitivamente no soy querible”. La consecuencia de esta manera de pensar es nefasta.

Me preguntó, ¿Y no será que de pronto no eres tan culpable como crees, y que no haya ni buenos ni malos, vencedores y vencidos?

Ahora que te dejó, hay que comenzar a vivir de otra manera. Retomar lo bueno que tenías olvidado y arrancar. Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo.

Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, la mente empieza reponerse.

Piensa en las pérdidas que has tenido anteriormente en tu vida,  y cómo ahora, no te producen ni COSQUILLAS.

Piensa lo siguiente:

Siempre habrá alguien, testarudo y persistente, que nos quiera a pesar de todo. A esta hora, en algún lugar de la ciudad, hay una persona desconocida que aún no conoces, dispuesta a contagiarte de amor, que pronto entrará a tu vida.

Es solo cuestión de tiempo, paciencia y amor.